La conclusión no será sobre el proyecto de investigación del cual hablé en los post anteriores, sino sobre la metodología utilizada: la etnografía. No será sobre el primero porque no es el objetivo fundamental de este blog y porque esas conclusiones quedarán en el anteproyecto presentado.
Como primer elemento, quiero resaltar que la reflexibidad, como principio de la etnografía, es básico. Es, en mi concepto, la forma de hacer etnografía. La sugerencia es, palabras más, palabras menos, reflexione cada paso que de en la consecución de un objetivo. Acompañada a ella está la escritura, como forma de sistematizar esa experiencia. En conjunto permiten dar pasos más firmes.
Cuando inicie la etnografía, es necesario que tenga presente que está explorando. Imagine estar en una habitación obscura buscando interruptores de luz. Cuando lo enciende mira algunas cosas, las aclara, pero debe continuar con el proceso interruptor por interruptor. Aquí quiero hacer un aporte, y es que como la etnografía es exploratoria, no tiene un fin único, sino que depende de las preguntas y decisiones del investigador. Por eso, ármese de valor y tranquilícese aunque no sepa para dónde va.
Lo anterior es una de las bondades de la etnografía, pues reconoce que el camino, incluso el objetivo se hace al andar, al tomar decisiones "en caliente". De todas formas, eso tiene sus riesgos y es que el investigador puede sesgar información por terquedad o por circunstancias externas. Cuando ello suceda, escriba; escriba todas las dudas y argumente por qué toma una decisión y no otra. Si su elección lo lleva a caminos cerrados, no importa, ha prendido un interruptor y ya sabe que ahí no hay nada. Y ya que escribió, comparta. Ruede la información a tantos como pueda. Recuerde, eso sí, que también será usted quien tendrá que determinar cuáles aportes tiene en cuenta y cuáles no.
Hay un principio que considero que debe tener presente cuando inicia un ejercicio etnográfico: la flexibilidad. Desde el principio tiene que estar consciente de que si bien tiene un objetivo que orienta, este puede cambiar en el camino. Y en este marco de la flexibilidad, la toma de decisiones es indispensable, pues si no las toma puede estancarse.
Dado la exploración etnográfica puede ser tan subjetiva, creo que para dar un criterio de valor al producto final, siempre debe acompañarse de un diario como este donde se consignen las reflexiones. Creo firmemente que el resultado de una etnografía virtual que no esté acompañado por un cuaderno de notas pierde validez, pues el lector externo no podrá dar su opinión frente a las decisiones tomadas por el investigador, y saber si fueron argumentadas o por puro capricho.
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