(La siguiente entrada describe un evento pasado, pero que es fundamental en el proceso de desarrollo de la tesina.)
Para tomar una decisión frente a la idea de investigación, tuve en cuenta varios criterios:
- Necesitaba un tema que me permitiera desarrollar mi tesina y que a su vez ello fuera insumo para la tesis de doctorado.
- Que estuviera relacionado con la comunicación y la educación, que es la temática a la cual apunta el doctorado que estoy estudiando.
- Que estuviera en la línea de los nuevos desarrollos teóricos en pedagogía.
- Que el tema no fuera totalmente desconocido para mí y que me gustara.
Inicié analizando el cuarto punto y resolví que mi tema de investigación debería ser el trabajo colaborativo porque me gusta, porque lo he estudiado en otros proyectos y porque (aquí ya me adentro en el tercer punto de la lista anterior) además de ser un tema desarrollado hace mucho tiempo por Vigotsky con la "zona de desarrollo próximo", considero que en esta época donde se pretende una comunicación más horizontal, el trabajo colaborativo cobra un especial interés. Debo reconocer que otra razón se deriva del hecho de haber trabajado con el tema me permitió conocer una metodología rigurosa y que me gusta mucho para el estudio del trabajo colaborativo: el análisis de redes sociales o social network analysis.
A partir de ello reflexioné en cuanto a su relación con la educación y la comunicación. Varias veces tuve que regresar y replantear el tema de interés, porque no encontraba una relación estrecha con la temática, pero finalmente encontré una posible relación. Para determinar si la relación era firme, escribí un ensayo con el objetivo de articular teóricamente los conceptos: comunicación, aprendizaje, recursos digitales, actividades de aprendizaje y aprendizaje colaborativo.
En el ensayo se parte de la teoría de los códigos linguísticos de Bernstein, que señala que en nuestra cultura enseñar es hablar. En seguida se menciona, a partir de la Ley General de Educación de la Organización de Estados Iberoamericanos, que el estudiante debe ser el centro del proceso educativo y que por ello se ha pasado se privilegiar la enseñanza a promover el aprendizaje. La relación ya no es entre hablar y enseñar sino entre comunicación y aprendizaje. Luego, a partir de Metzner-Szigeth, se señala que la comunicación es un intercambio basado en la interacción. Y según Meneses, el aprendizaje depende directamente de la influencia de la interacción. Por ello, la interacción media entre comunicación y aprendizaje. Después se establece que en la educación que incorpora TIC, la comunicación se realiza a través de medios digitales de comunicación, y que estos medios permiten formas diferentes de interacción, como el favoriteo en tuiter. Además, se subraya que dichos medios potencian la interacción. A partir de ello se afirma que cuando existe una alta interacción entre los miembros del grupo, se desarrolla una forma particular de aprendizaje: el aprendizaje colaborativo.
En este momento el tema de investigación estaría encaminado a la formulación de actividades de aprendizaje para fomentar el trabajo colaborativo. Quedan, por lo menos, dos preguntas: ¿las actividades no son sólo un elemento en el proceso de aprendizaje? y ¿hay diferencias entre trabajo colaborativo y aprendizaje colaborativo?